Danielle Trussoni 2 “Angelopolis” (estracto)

Bueno  hace poco andaba hablando hacerca de angelology  de danielle T ; y pues para los que no se quieren quedar sin un adelanto les encontré un estyracto de las primeras lineas de  lo que será “ANGELOPOLIS”  la secuela de ANGELOLOGY  asi que sin más aqui les lejo este adelanto y disfrutenlo  ok  acuerdense de comentar ok 🙂

Champs de Mars. Letft Bank, Paris

Viernes Santo 2002

Por aquí, por favor, dijo la sirvienta, sosteniendo la puerta completamente abierta y mirando a Evangelline con mucho cuidado. “Monseñor  la está esperando”.

Evangelline camino por el pasillo, sus zapatos hacían ruido en el piso de mármol, cada cuadrado se alargaba formando un patrón de tabla de ajedrez. Ella había corrido por esos pasillos hacia muchos años atrás,  cuando era una niña descuidada y  despreocupada, persiguiendo al perro de  su tío abuelo, atreves de las salas formales, la enorme cocina por la enorme escalera que llevaba a las habitaciones. Evangeline tomó nota de las molduras de yeso de los lirios esculpidos en el techo y las puntuaciones de los paisajes de aceite que colgaban de uno a otro extremo del largo pasillo. Casi veinte años habían pasado desde que el padre Evangeline se la llevo de ese lugar, y aun así le resultaba familiar, como si fuera ayer que se fue de esa casa.

Aunque Evangelline había pasado los primeros siete años de su vida en Paris, ella solo recordaba fragmentos de su vida anterior a que su madre muriera, caminando con su madre a la escuela, dando el beso de buenas noches a sus padres, recordaba como miraba a su madre cepillarse el largo y rubio cabello y sin ningún esfuerzo peinarlo en un trenza, eran imágenes borrosas e incompletas, pero ella atesoraba cada una de ellas, y las guardaba en su corazón como si fueran viejas fotografías preservadas en un álbum. Si abría una página ella veía el departamento de Theophile lleno de familiares, su abuela, hermanos  y hermanas, y sus hijos sentados juntos en la mesa del comedor en uno de los muchos desayunos que compartieron.

Si abría otra página, Evangelline recordaba a su madre, Ángela, el sol acentuando su cabello rubio, todos en la mesa callados cuando ella hablaba. Los fantasmas del pasado de Evangeline, vivían en el interior de estos cuartos. Eran espíritus que conocían una verdad que Evangelline había olvidad: Había una vez, muchos años atrás, Evangelline era una niña humana normal.

Theophile Levy –Franche salió por detrás de una puerta, dándole la bienvenida a Evangeline entre humo, con un cigarrillo en su mano y un vaso de burbon en la otra. “llegaste bien, querida” le dijo, su voz suave, con su voz de tío, como si estuviera hablándole a una niña de siete años de edad que había visto hace tiempo atrás. “el primer paso ha sido tomado:

Antes de que Evangelline pudiera preguntarle a su tío abuelo a que se refería – él había sido misterioso a propósito acerca de sus intenciones de traerla a parís – Theophile dio un paso atrás estudiándola. A Evangelline le pareció que él estaba buscando en sus rasgos un no cuantificable parecido familiar , no la semejanza en sus ojos verdes, los huesos de sus pómulos y barbilla afilada, sino por una elusiva comprensión que hablara de tuvieran un espíritu afín. El la miro otra vez, desde su cabello oscuro – que llevaba al estilo de un pajecillo desde que era una niña – hasta su blusa negra y su abrigo a la medida, tenía un aire de Evaluacion su mirada. Ella había cambiado desde la última vez que se vieron, pero se preguntaba si el tenia una idea de que tan diferente era ella de la niña que había abandonado Paris hace mucho tiempo atrás.

Theophile había cambiado también. Su cabello gris ahora, había sido una vez negro y su piel había sido una vez profundamente bronceada. El había sido un playboy que había gastado su tiempo y dinero persiguiendo el placer. El era un hombre viejo ahora, solo, sin la salud o el dinero para seguir con su vida de playboy. Y sin embargo aun tenia la misma presencia elegante, como si hubiera salido de una película a blanco y negro. Llevaba su pelo canoso peinado a un lado con gel. Su traje planchado, un pañuelo de seda acariciaba si barba afeitada. Evangelline lo recordaba como juguetón y cariñoso, un soltero que adoraba a los niños, el tipo de hombre que haría trucos de magia para Evangelline  en la mesa mientras desayunaban. Ahora su tío se veía ansioso y degastado. Él era el único miembro de su familia que aun vivía, aparte de Evangelline y tenía la presencia de un hombre acostumbrado a la soledad y aislamiento.

Theophile mando un investigador privado a Estados unidos. El había encontrado a Evangeline hace solo dos semanas. Después de los eventos de la navidad de 1999, Evangeline había tomado refugio en un pueblo tranquilo  en el estado de Nueva York cerca de las montañas de Catskill. Ella había rentado un apartamento de una sola habitación, y encontró  un puesto como asistente de circulación de la biblioteca pública que pagaba bien. El investigador privado la encontró en los estantes un sábado por la mañana y le pregunto si podía platicar con ella. De inmediato ella entendió que debían hablar en privado, y caminaron tres cuadras al apartamento de ella, desde donde el hombre hizo una llamada por cobrar a su tio abuelo en Paris. La voz de Theophile le había parecido amable – era de alguna manera dulce e insistente al mismo tiempo, una voz que inspiraba a Evangelline a confiar en el.

Aunque la había hecho enojar que cualquiera, aun el hermano de Gabrielle, mandara a un investigador privado para buscarla, era claro que era se trataba de un asunto urgente, uno que el necesitaba discutir con ella en persona. Boletos de avión, y un pasaporte francés llegaron a los pocos días. Después de eso Evangelline regreso a Francia.

Evangelline no tomo la decisión a la ligera. Ella había vivido los últimos años en un estricto aislamiento, poniendo la mayor distancia posible  entre ella y el mundo exterior. Los primeros días después de abandonar Saint Rose los había pasado en un estado de shock, tratando de recuperar el sentido  de quien era ella. Al principio, iba a la iglesia a diaria, se perdía en su trabajo en la librería y vivía en una tranquila reclusión. Su confusión sobre lo que había pasado era tan grande que su método de sobrellevarlo era retirarse en a lo que le era familiar. Sin embargo, con tiempo y mucha examinación, Evangelline llego a la conclusión de que había estado viviendo y en una ilusión. La vida que tanto había atesorado en Saint Rose había sido una mentira –una intricada, y elegante construcción creada para mantenerla alejada de la verdad acerca de su familia – uno a uno, los aparentes sólidos edificios de su infancia- su confianza en el  buen juicio de su padre, su amor por el convento Saint Rose, su fe en dios – se derribaron como lo hacen los castillos de arena cuando llega una ola. Ella dejo de pedirle a Dios que la guiara. Acepto que la hermana Evangelline – y todo lo que esta persona había creído alguna vez- estaba muerta. Evangeline había empezado su vida de nuevo.

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